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Audiovisual27 de octubre de 20263 min de lectura
La tecnología que mueve las pantallas del Santiago Bernabéu
Desde su remodelación, el Santiago Bernabéu se ha convertido en uno de los estadios más avanzados del mundo. Lo que ve el público, el videomarcador de 360 grados, la cubierta retráctil o los conciertos, depende de una capa de tecnología que no se ve: redes, servidores, software de control y un equipo que lo gestiona todo en tiempo real.
El videomarcador de 360 grados
La pieza más reconocible es el videomarcador que rodea por completo el interior del estadio, un anillo continuo de pantallas LED que se estrenó en el Clásico de abril de 2024. Lo fabricó la empresa estadounidense Daktronics, que ya había instalado pantallas en el estadio en 2016. Las pantallas están inclinadas para que se vean bien desde todas las gradas y, según las informaciones publicadas, suman varios miles de metros cuadrados.
Pero un videomarcador así no es una pantalla grande: son decenas de secciones que tienen que funcionar como si fueran una sola.
Qué hay detrás de las pantallas
Los sistemas que gestionan una instalación de vídeo de este tamaño suelen organizarse en capas:
- Procesado de vídeo: servidores que reciben las señales (la realización de televisión, las repeticiones, las cámaras propias, los gráficos) y las reparten, escaladas y sincronizadas, entre todas las secciones del anillo, sin un solo fotograma de desfase.
- Gestión de contenidos: software que programa qué se ve en cada momento: alineaciones, marcador, cambios, publicidad, animaciones. La publicidad se vende por segundos y tiene que emitirse exactamente según lo contratado, con informes de cada pase.
- Datos en tiempo real: el reloj, el resultado, las tarjetas y las sustituciones llegan de forma automática de los sistemas de datos del partido.
- Sala de control: un equipo de operadores dirige el espectáculo desde consolas con vista de todo el estadio, como en una realización de televisión.
- Redundancia: fuentes de alimentación, servidores y enlaces duplicados. En un partido con 80.000 personas y millones de espectadores no hay opción de reiniciar.
- Una red de fibra que une la sala de control con cada sección de pantalla y con el resto de sistemas del estadio.
Un estadio que cambia de forma
El nuevo Bernabéu tiene una cubierta retráctil y un césped que se divide en bandejas y se guarda en un hipogeo bajo el terreno de juego, donde se mantiene con iluminación y riego controlados. Eso permite convertir el estadio en un recinto para conciertos y grandes eventos sin dañar la hierba. Cada una de esas maniobras está automatizada y supervisada por sistemas de control industrial.
A ello se suman la iluminación, la climatización, el control de accesos, la seguridad y la conectividad para decenas de miles de móviles a la vez. En un recinto así, la informática ya no es un departamento: es la columna vertebral del edificio.
El sonido, colgado de la cubierta
Un estadio también se oye. Los altavoces que cubren las gradas cuelgan de la estructura de la cubierta, y sus estructuras de cuelgue tienen que estar calculadas y montadas en altura con total seguridad. Es uno de los trabajos que CACHINERO, hoy parte de SIL AED, ha realizado en el Santiago Bernabéu.
Lo que nos enseña
Los grandes recintos anticipan lo que veremos en auditorios, centros comerciales, salas de control o sedes corporativas: pantallas LED de gran formato gestionadas por software, contenidos programados y medidos, y sistemas audiovisuales integrados con el resto del edificio. En Grupo SIL, Retinna Digital Solutions se dedica precisamente a ese tipo de soluciones audiovisuales profesionales.
Redacción · Grupo SIL